viernes, 4 de febrero de 2011

Las ventajas comparativas

Estas se basan en la teoría de Kindleberger, teoría que indica que un bien vale la cantidad de horas de trabajo que contiene. Entonces si el precio de un bien es superior al valor de las horas que se utilizaron para fabricarlo, se dice que el vendedor recibe un valor adicional. Siendo que el intercambio internacional es inevitable, la eficiencia se convierte en uno de los factores determinantes. Es claro que los ineficientes no serán partidarios del libre comercio, pero la solución no es escapar del libre comercio, lo cual es imposible sino fabricar lo que mejor se fabrica o exportar lo mejor que se hace. Bolivia por ejemplo debería dedicarse a la agroindustria y a los servicios. Lo que no se puede producir bien y a precios bajos, es mejor importarlo. De ahí surge la ventaja comparativa porque esta siempre va acompañado de una desventaja comparativa. El precio de los bienes es una combinación de trabajo, tecnología, tierra y capital. Algunos demandan menos trabajo que otros por eso los precios son diferentes.

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