domingo, 21 de agosto de 2011

De vendedor de libros a multimillonario | Germán Efromovich. Presidente del Grupo Corporativo Synergy

Hace varios años leí en la revista América Economía sobre Germán Efromovich, un empresario boliviano que tuvo el ‘olfato’ para ver en la aerolínea quebrada Avianca un gran potencial. Desde ese momento, surgió el interés por conocer un poco más de él. Efromovich compró la aerolínea en $us 64 millones hace siete años, un acierto porque el 2010, ya convertida en Avianca-TACA, facturó más de $us 1.000 millones. Hace tres semanas se presentó la oportunidad de hacer un contacto exclusivo con el inversionista que tiene una fortuna superior a los $us 6.000 millones.
- Usted es considerado un inversionista con un instinto especial para los negocios, porque compra empresas quebradas para convertirlas en exitosas, ¿cuál es el secreto, si es que puede revelarlo?
- No hay una fórmula única ni una verdad revelada para lograr el éxito en los negocios, ni en la construcción y consolidación de una empresa. Sin embargo, creo que la pasión es ese ingrediente indispensable que nos da la energía para mantenerse y convertir una actividad determinada en un negocio rentable.
Cuando uno decide trabajar en un proyecto sobre el que tiene intereses auténticos, allí irrumpirán con fuerza la intuición y la creatividad. Cualquier cosa que se produzca podrá ser un suceso, porque será posible ver lo que otros no ven.
Los mayores éxitos de la humanidad están asociados a personas apasionadas que disfrutan de sus acciones más allá de los logros inmediatos. Para verlo, basta con mirar a nuestro alrededor, veremos a muchos que han forjado un futuro para su familia y han hecho importantes aportes al desarrollo social y económico, haciendo lo que más les gusta con entusiasmo y dedicación.
- ¿Qué características debe tener una empresa para que usted se interese en ella?
- Cualquier empresa puede ser exitosa, pues el éxito está allí, justo donde nadie quiere ir, ya sea por la crisis, por la falta de visión o, sencillamente, por temor. Es un hecho comprobado. Algunas personas han hecho sus fortunas con la retoma de negocios a punto de desaparecer, y es allí donde la mayoría de empresarios deciden no ir, por no arriesgar.
Para algunos la crisis es sinónimo de temor y de preocupación, para los emprendedores es la oportunidad. Y lo es, precisamente porque entienden que la crisis, como la vida, es cíclica. De este modo, en la caída reorganizan para la bonanza. El hecho está en saber administrar el negocio durante el ciclo negativo, pues la amplitud y el alcance del mismo no siempre son previsibles. Así que deben monitorearse de manera permanente las implicaciones y el alcance tanto de la crisis como de la reactivación.
- ¿Se ha sentido alguna vez un ‘revolucionario’ por su óptica en los negocios o un afortunado?
- Sin lugar a dudas, la capacidad de reinventarse para estar a la altura de cada situación es una cualidad importante en el mundo de los negocios. Quedarse estancado no solo en una forma de negociar o con cierto tipo de negocios, puede estancar el desarrollo de las empresas. La innovación hace parte fundamental del éxito.
- ¿Qué disfruta más en el proceso: la negociación, la compra, el rescate de la empresa o ver que se consolida?
- Disfruto las cuatro cosas, cada parte del proceso es esencial. El poner a rodar y consolidar una empresa trae peligros y dificultades, al fin y al cabo hacerlo se asemeja a una aventura. En la negociación se plantea un gana-gana entre los interesados, el mapa de ruta que dirige todo el proceso, en la compra se asumen varios desafíos que incluyen temas jurídicos, financieros y de responsabilidad de ambas partes. El rescate de una empresa abre un horizonte de posibilidades de mejora tanto para el país como para la organización, y la consolidación es un momento de satisfacción en el que la eficiencia, la eficacia y la calidad se hacen visibles en la rentabilidad del negocio, el ambiente laboral, el compromiso con el entorno y con la comunidad.
- ¿Por qué la mayoría de sus inversiones está en el sector aéreo? ¿Una razón en especial?
- No. A lo largo de la historia del Grupo Synergy, que se inició en febrero de 1975, se ha invertido en varios sectores de la economía, entre ellos astilleros, sector aéreo y petrolero en Brasil, Ecuador y Colombia.
En Brasil, en 1975 se fundó REM, dedicada al área médica y a la manufactura. En 1977 se creó Brasitest, que se encarga de inspección de tubería petrolera. En 1999 construimos el astillero Mauá, en Brasil. En 2001 nació PetroSynergy, y Eisa en 2002. En 2002 nace Turbserv dedicada a mantenimiento de turbinas. En 2007 nace Soluciones de Radiofarmacia, la compañía de Defensa y Seguridad nació en 2008. La incursión en el sector aéreo se dio en 1994 con la compra de la aerolínea Ocean Air en Brasil.
La historia en Ecuador se inicia en 2002, y allí funcionan: Pacificpetrol, Equipenínsula, Proteus y Petrobel. Además de las aerolíneas Vipsa y Aerogal.
En 2003, Synergy llega a Colombia y compra un pozo petrolero llamado Metapetroleum, crea su propia transportadora llamada Transmeta y en 2009 compra Petrocolombia. En 2004, adquiere Avianca, en el 2006 Helicol y en 2008, Tampa Cargo. En 2008, invertimos en la agroindustria y hotelería, también en Colombia.
- ¿Cómo es que logra diversificar sus inversiones?
- Yo considero que todos los negocios son diferentes, pero muchas veces la diversificación es un propósito natural sin costos. Por ejemplo, cuando el precio del petróleo sube las aerolíneas lloran y las compañías petroleras sonríen. Si uno participa en los dos, siempre estará sonriendo. Para mí hay dos negocios del futuro: combustibles y alimentos. Y los productos agrícolas están en línea con estas dos variables.
Cultivos como la palma o la caña de azúcar permiten a nuestros países construir una base de seguridad alimenticia mucho más sólida para nuestras naciones y para el mundo. La aviación fue un accidente que me apasiona.
- Con el éxito logrado hasta el momento, ¿qué considera que todavía le falta hacer?
- La consigna es seguir adelante y donde veamos la oportunidad, allí estaremos.
- Leí que la mitad del año se la pasa viajando por los negocios, ¿cuándo piensa desacelerar?
- Aún no está en mis planes. Soy un hombre que vive en 78 revoluciones, mientras el Señor me dé salud.
- ¿Qué planes de inversión tiene para este año?
- El plan de negocios de AviancaTaca Holding para los próximos cinco años está orientado hacia el mejoramiento del servicio en general a través de la optimización de la red de rutas y la homologación de la atención en las diferentes estaciones y bases. Hoy por hoy se trabaja en la renovación de la flota de aeronaves.
En el campo hotelero, nuestro objetivo es consolidar una organización hotelera que compita en los ámbitos nacional e internacional. Queremos ser una alternativa de alojamiento de talla mundial con propiedades en ciudades activamente económicas.
- ¿Cómo fue que sus padres llegaron a Bolivia?
- Mis padres fueron refugiados de la Segunda Guerra Mundial y en 1948 llegaron a La Paz, después de perder a toda su familia, con cinco dólares en el bolsillo, hablando polaco, ruso y alemán, todo menos español o quechua. Yo nací en el 50 y muy pronto salimos para Santiago de Chile, por problemas de corazón de mi tío. Uno de mis recuerdos fue cuando nació mi hermano. Somos tres y el menor nació el 24 de diciembre de 1954, a las doce de la noche en La Paz. Otra, cuando mi mamá me ponía debajo de la cama, porque era la época de Víctor Paz Estenssoro. Los tiros entraban por la ventana y mi mamá nos escondía debajo de la cama.
-¿Qué cualidades considera que heredó del carácter de sus padres?
- Además del amor por la familia, sin lugar a dudas su tesón, fortaleza y recursividad para enfrentar los problemas. Nunca bajó la guardia y siempre estaba optimista.
- ¿A qué se dedicaba su padre?
- En Bolivia comenzó vendiendo pan y leche en todas las casas. En Arica tenía un negocio de ropa e importaba las máquinas Remington de escribir y afeitar. Después en Santiago, junto con mi tío, siguió con el negocio de confección, donde mi tío cortaba y mi papá vendía puerta a puerta. En San Pablo, con conocidos de Arica y Bolivia montaron una fábrica de cierres.
- ¿Cuál es la percepción que tiene de Bolivia?
- Como todos los países de América Latina, Bolivia cuenta con una extensa variedad de recursos naturales y climas propicios para el fomento de todo tipo de industrias. Sudamérica es una zona del planeta privilegiada. A estas fortalezas naturales se suma la riqueza de su gente y el deseo de superarnos.
- ¿Pensó alguna vez invertir en Bolivia?
-Las inversiones del Grupo Synergy no incluyen proyectos en Bolivia.
- ¿Es verdad que le tocó vivir en un contenedor en Arica (Chile)?
-Sí. Entre el año 57 y 58, junto con mi papá, mi mamá, una prima mayor y yo nos fuimos a Arica y empezamos viviendo en un contenedor, en una villa, donde solamente había un baño y todos hacían fila con una toalla esperando turno para bañarnos.
- ¿Considera que las limitaciones con las que vivió forjaron de alguna manera su carácter y lo ayudaron a ser lo que es hoy?
-¡Por supuesto! Empecé a trabajar desde los nueve años y no he parado.
- ¿Es cierto que vendía libros?
-Sí. Eso era un año antes de la universidad, todavía estaba en secundaria y vendía la Enciclopedia Científica del Time Life en San Pablo.
- ¿Por qué prefiere una vida sencilla siendo millonario?
- Porque la felicidad está en la gente, en mi familia, en mis amigos y no en las cosas materiales que me rodean.
- ¿Es cierto que entre los alumnos que tuvo su escuela de aprendizaje para adultos en Brasil estuvo el expresidente de ese país, Luiz Inacio Lula da Silva?
- Desde joven fui profesor de matemáticas y física para jóvenes. Cuando yo estaba en la universidad, abrí, junto con unos amigos, una escuela para preparar adultos, mayores de 18 años. Lula da Silva era un obrero metalúrgico y manejaba un torno en el que perdió uno de sus dedos. Después fue secretario del sindicato metalúrgico y en ese momento mi escuela y el sindicato hicimos un convenio que permitía a los adultos asistir a la escuela. Lula estudió durante dos años. Llegamos a tener 1.500 alumnos y 60 profesores.

Perfil

Dueño de 105 aviones
Germán Efromovich, es nacido en Bolivia, de padres polacos, criado en Nueva York y hoy nacionalizado brasileño-colombiano. Encabeza el Grupo Corporativo Synergy que tiene una flota de más de 105 aviones y 113 destinos a América y Europa.
Trabajó en Brasil como vendedor de enciclopedias y como dueño de una escuela, también lavó platos en Estados Unidos antes de consolidarse como propietario de Synergy Group. Ha sumado a su fortuna petróleo, hoteles, cultivos de café, piña y palma africana, y hasta taxis, completando 30 empresas en su bolsillo.
El cambio que Efromovich logró con Avianca le ha valido elogios de parte de muchos colombianos. Fue nombrado Empresario del Año en 2009 por el diario financiero La República y gente como el expresidente Álvaro Uribe habla muy bien de él.

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