viernes, 2 de septiembre de 2011

John Stuart Mill y el delicado equilibrio del ejecutivo

Este niño prodigio realizó aportes en las más diversas disciplinas humanísticas. Para el hombre de negocios, algunos consejos sobre el equilibrio justo entre la visión global de los procesos y la importancia de los detalles...


Nacido en Londres en 1806, John Stuart Mill fue un auténtico niño prodigio que dejó una notable herencia intelectual tras su muerte en 1873.

Su padre, el filósofo James Mill, le brindó una estricta educación. A los ocho años, el pequeño John Stuart ya leía griego y empezaba a aprender latín. A los 14, ya había leído a todos los clásicos.

Así, a lo largo de su carrera, Mill abarcó un amplio abanico de disciplinas y realizó interesantes aportes en diversas humanidades como la filosofía, la historia, la economía, la moral y la política.

En su haber intelectual, figuran obras clave como On Liberty (uno de los grandes tratados del liberalismo clásico), Principios de Economía Política, Utilitarismo (donde refina la doctrina ética desarrollada por James Mill y Jeremy Bentham) y Consideraciones sobre el Gobierno Representativo.

En este breve artículo, profundizaremos en una idea desarrollada por Mill en su Sistema de Lógica y en su breve "Ensayo sobre algunas cuestiones pendientes de la economía política".

Como todos los pensadores ingleses de su época, Mill recibió una fuerte influencia del filósofo y economista escocés, David Hume, quien creía que el hombre sólo es capaz de captar sensorialmente relaciones de sucesión entre eventos que son el origen de nuestra noción de "causalidad".

Ahora bien, advierte Mill, aquí es necesario establecer una distinción entre ciencias naturales y humanas en la búsqueda de relaciones causales.

En el ámbito de lo físico, podemos realizar experimentos para constatar regularidades e inferir relaciones que permiten realizar predicciones con alto grado de probabilidad. No obstante, en las ciencias humanas, los experimentos son más complicados y dejan un espacio para la incertidumbre.

En efecto, en el ámbito físico, puedo saber que si empujo un mueble, éste se corre. Sin embargo, en economía, ¿puedo estar seguro de que un aumento de precios reduce la cantidad demandada o que un aumento de sueldos incrementa la productividad?

Empresarios y economistas suelen disponer de mucha información estadística sobre variables cuantitativas. Sin embargo, esta información no siempre es útil para establecer relaciones de causalidad entre variables.

Demasiados datos pueden hacernos perder el rumbo e impedirnos descubrir las relaciones causales esenciales. Alternativamente, fijar la mirada exclusivamente en las relaciones causales globales puede hacernos perder de vista muchos detalles que afectan los resultados de nuestras decisiones.

Por lo tanto, en sus lecciones metodológicas, Mill nos sugiere frenar el carro ante los problemas cotidianos y preguntarnos: ¿de qué se trata todo esto? ¿Por qué sucede? ¿Dónde está la causa?

En el ámbito de lo humano (y de la empresa), encontrar las causas generales de los fenómenos suele no ser suficiente para realizar predicciones correctas. Suele haber otras causas que no hemos tenido en cuenta pero que hayan interferido y anulado el efecto esperado.

Así, pudimos haber aumentado el sueldo y esperado un aumento de productividad. Pero no sabíamos que tal empleado concreto tiene a su mujer enferma y que aquella circunstancia tiene un efecto paralizante mayor que el aumento de salario.

En definitiva, además de sus grandes aportes humanísticos, John Stuart Mill también ofrece algunas lecciones interesantes para el hombre de empresa.

Tómese su tiempo entre las urgencias del día a día para meditar pacientemente sobre qué está haciendo y cuáles son las causas de los problemas que están afectando a los procesos. Pero no olvide que los detalles importan (y mucho).

El empresario debe encontrar un delicado equilibrio entre la distancia para detectar las causas esenciales y los detalles para conocer las pequeñas causas contrarrestantes.

Así, quizá no sea mala idea visitar, de tanto en tanto, a los empleados de línea para conocer aquellas pequeñas causas que no figuran en las planillas de procesos y resultados de la alta dirección.

Ricardo Crespo
Profesor de Economía del IAE

Federico Ast
Editor de MATERIABIZ

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